25 de Julio de 2013
Goethe Straße 51
39108 Magdeburg
Alemania
Después de planearlo durante años, he decidido que ya es tiempo en empezar el diario oficial y abierto sobre mis experiencias de vida. Creo haber aprendido ya suficiente como para poder dejar plasmado lo que me va pasando, lo que voy aprendiendo, lo que veo y voy recordando o aquellas transcripciones de mi diario personal, que por la prisa o por la falta de oficio dejé incompletos. Aquí pretendo darle forma a todo eso y dejarlo al descubierto, para compartirlo con quien se interese y quiera, por medio de las experiencias de vida de otras personas, enriquecer su propia vida.
Hoy me pasó algo que me conmovió mucho y que me hizo pensar en lo frágil que es la vida y lo fácil que puede quedar todo en el olvido, perdido para siempre.
A mí regreso de México mi hija me recibió en el aeropuerto de Tegel en Berlín. La habían traído su madre Je. y su pareja, Papa Axel. También venía mi hija adoptiva Martha y con ellos el pequeño Fritz.
Recoger la maleta; ver si no se retrasó; pasar por el Zoll (revisión de aduana elegido al azar) y, finalmente, abrazarlas y escuchar que Frida me pregunta:
¿Y encontraste a Oma (Abuela) Papi?
Y a mi se me hizo un nudo en la garganta...Cómo explicarle que su abuelita se cayó de un precipicio. Que murió y ya nunca la verá. Que la extraño con toda el alma y me ha dolido perderla como a nadie más.
Con lágrimas en los ojos le digo que más tarde le explico y nos vamos a casa hablando de todo menos de lo que me dolerá.